“Si se rifaran los temas de tesis, ya tendría todos los números”, bromean los alumnos en los posgrados al momento de culminar los talleres de tesis sin saber aún sobre qué tema investigar.
Tal vez porque al momento de emprender esta etapa de formación académica, primero urge cumplir con los cursos, seminarios, puntos, créditos del plan de estudios, lo más rápido posible. El 98% de los que cursan un posgrado trabajan y tienen obligaciones familiares, de modo que ya es un titánico logro el poder organizarse para concluir los cursos.
Se entiende, entonces, por qué una vez concluida la maratón que ―seamos sinceros― lleva bastante más tiempo que el que prometieron cuando nos vendieron el posgrado al momento de la inscripción, llegamos a una especie de precipicio: o elegimos un tema, o todo el tiempo y dinero invertido cae al abismo.
Así de trágico lo viven quienes se encuentran en esa situación. Para ellos, unas palabras de aliento y algunas sugerencias útiles.
Qué tener en cuenta al elegir tema de tesis
Para elegir un tema de tesis, primero, debemos tomar conciencia del tipo de posgrado en el que nos hemos embarcado:
🪶 Si es una especialización: alcanza con elegir un caso, un fallo, un problema concreto de la praxis jurídica real, y analizarlo con algunas de las tantas herramientas teóricas que nos han provisto.
🪶 Si es una maestría: nos pedirán un escrito entre 70 y 150 páginas (dependiendo la universidad) que se circunscriba a un problema jurídico vigente, relevante para la discusión de esa rama del derecho en que está inmersa la maestría y un análisis fundando.
🪶 Si es un doctorado: nos pedirán un escrito con un piso mínimo de 250 páginas, que aborde un tema original, un problema jurídico relevante bien delimitado, que aporte datos concretos que el tesista haya recogido gracias a su trabajo de investigación, probablemente una hipótesis para validar, análisis y conclusiones.
Como puede apreciarse no hay una única “tesis” ni un único “tema de tesis”, sino que ambos variarán en función de la instancia académica elegida.
Ahora bien, independientemente del rigor y la complejidad, sí hay algunos aspectos que pueden ayudar para terminar de decidirse por un tema y descartar otro.
Aspectos útiles para decidir el tema
🪶 Experiencia en el tema
Como todo en la vida, cuanto más se conoce un asunto, mayor autoridad se tiene para hablar al respecto. En tres palabras: conocimiento de causa. Primero, conviene evaluar si los asuntos que uno trata diariamente en su ámbito laboral pueden aportar información relevante a esa especialización, maestría o doctorado que cursó.
🪶 El acceso a la información
Tanto para maestría como para doctorado el acceso o no al posible objeto de estudio determina la viabilidad del tema. Si el tesista tiene acceso a las causas, expedientes, fallos, informes, dictámenes; si puede ingresar a cárceles, centros de adopción, acogida, refugiados, juzgados, fiscalías; si puede entrevistar jueces, fiscales, abogados; entonces, podrá seleccionar dentro de su acervo qué le conviene más porque tiene un acceso más fácil a esa información.
🪶 Años de estudio previos
Si el tesista, tal vez, no ejerce la profesión, pero lleva años dando clase e investigando sobre un asunto de interés, por supuesto que conviene, seguir la línea abriendo tal vez una veta que aún no haya incursionado; en lugar de empezar un tema de cero.
Factores riesgosos para la elección
❌ Embarcarse a investigar un tema sobre el que no ha tenido noticia sino hasta hace unos meses, puede resultar riesgoso porque una maestría o doctorado implica dominar un asunto con… maestría.
⛔ Un novel estudiante entusiasta con un tema novedoso que, tal vez, algún profesor inspiró durante la cursada, ciertamente, motiva al inicio pero termina por abrumar a mediano plazo.
⛔ Al no conocer bien el asunto, el tesista no tiene mayores herramientas analizar con la profundidad que requiere una tesis, ni tampoco la capacidad de discernir la calidad de bibliografía, justamente porque recién va conociendo autores y enterándose de todo.
❌ Decidirse por efectuar una descripción pormenorizada de algún tema también resulta abrumador, puesto que la tesis se convierte en una extensa monografía descriptiva sin mayor aporte que el reunir la información de una manera ordenada, que, sin embargo, está al alcance de todos.
⛔ No hay mayor aporte ni originalidad en ese trabajo hay que decirlo; aunque, unas cuantas universidades lo acepten como tema posible.
En definitiva, la clave para decidir el tema reside en mirar primero:
🪶 En qué asunto jurídico uno tiene mayor sabiduría y experiencia.
🪶 Con qué temas se siente más confiado en su capacidad de análisis.
🪶 Qué posibilidad tiene de acceder a la información concreta sobre ese asunto.
🪶 Cómo podría relacionarlo con alguno de los ejes del posgrado que cursó.
Con estos cuatro primeros pasos, el camino estará trazado.
